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El embalse de Sant Antoni fue construido entre los años 1913 y 1916 por la empresa conocida como “La Canadiense” y es donde desemboca el río Noguera Pallaresa. En aquel momento fue la presa de retención de agua más grande de Europa y la cuarta del mundo. Actualmente es la superficie de agua dulce en profundidad más grande de toda Cataluña y la tercera más extensa por detrás del embalse de Canelles y el de Riba-roja, con una longitud aproximada de 11 km y una altura máxima de 86 m. La longitud de la presa en su coronación es de 180 m y tiene una capacidad de 205 hm³, donde la superficie de la lámina de agua en su capacidad máxima es de 927 ha. El embalse recoge el agua de una superficie de territorio de 2.070 km², aproximadamente. La energía extraída de su aprovechamiento llega a una potencia de 300.000 kW.
El nombre le viene dado de la ermita de Sant Antoni de Susterris, la cual quedó sumergida bajo las aguas y en la actualidad, cuando el embalse está muy bajo, todavía se puede ver la punta de su campanario.
Este pantano baña cinco municipios de la comarca del Pallars Jussà, que son Talarn, Salàs de Pallars, La Conca de Dalt, Isona i la Conca Dellà, y La Pobla de Segur, y riega buena parte del llano de la cuenca de Tremp.
Es un lugar del Pre-pirineo catalán ideal para practicar todo tipo de deportes náuticosy para disfrutar de la tranquilidad de las playas y calas que podemos encontrar, muchas de ellas accesibles sólo en barca. Al mismo tiempo se puede practicar el senderismo, el nordic walking, la BTT o incluso realizar alguna ruta en 4x4... Todas estas rutas están totalmente señalizadas, informando al turista o al visitante de la duración, el desnivel y la dificultad del recorrido. Para una información más detallada de las rutas o cualquier otra información, os podéis dirigir a cualquiera de las oficinas de turismo de la comarca.
LEYENDA “Las patas del Demonio de Susterris”
Junto a Talarn está el estrecho de Susterris, donde antiguamente había cuatro agujeros conocidos como las pisadas del diablo, pisadas que eran el resultado de la lucha cuerpo a cuerpo entre el demonio y san Antonio (Amades, 1997). Estas huellas hoy en día se hallan bajo el pantano de Sant Antoni, poco más arriba de Tremp. Por lo tanto, han desaparecido. Pero un escrito del año 1880 nos cuenta cómo eran:
“Consisten en cuatro agujeros de figura oval prolongada, parecidas al contorno de la planta del pie de un púber, y que miden 16 centímetros de largo, por 7 de ancho y otros tantos de profundidad, con la circunstancia de que el fondo afecta la forma de una quilla” (Mir, Moner, Pleyan, 1996). Junto a ellas había otras marcas y una cruz grabadas en la roca. Según la tradición, en una de las luchas entre san Antonio y el demonio ambos se precipitaron risco abajo desde la loma del Neret (a levante del pantano). El santo fue a caer a unos doscientos metros del lugar, al otro lado del torrente, y resultó sano y salvo, mientras que Satanás cayó en el mismo lado del río, marcando sus cuatro patas en la roca.
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