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El Museo de la Moto de Bassella (Alt Urgell–los Pirineos) materializa una de las formas más apasionantes de acercarse a la historia del motociclismo. Inaugurado en febrero de 2002, es el primer espacio permanente abierto al público en toda España y dedicado exclusivamente al mundo de las dos ruedas. En sus 1.000 m3 de exposición, los visitantes pueden contemplar una valiosa y amplia selección de motocicletas de gran interés histórico, perfectamente restauradas, ambientadas en un entorno creado y decorado de manera exclusiva para este fin.
¿Cómo nace la idea del museo?El origen lo encontramos, sin duda, en un nombre propio: Mario Soler. Su gran afición por la reconstrucción de motocicletas comenzó prácticamente al final de la Guerra Civil española. En su taller de la pequeña población de Bassella (Alt Urgell-los Pirineos) —del cual se puede apreciar una reconstrucción exacta en la planta inferior del museo—, convertía todas aquellas piezas viejas y oxidadas, la mayoría de ellas abandonadas, en auténticas joyas de coleccionista. Poco a poco, lo que comenzó como una simple afición acabó convirtiéndose en el principal motor de su vida. Con la ayuda de sus dos hijos, Estanis y Toni, recuperó del olvido varios ejemplares representativos de la historia del motociclismo. Un tesoro demasiado bonito y valioso que tenía que compartir con el resto de la sociedad. Muchas de esas piezas son las que actualmente constituyen la colección permanente del museo, instalada en la primera planta. Un total de 80 piezas excepcionales de todos los estilos y épocas, con nombre e historia propios, que configuran un interesante recorrido por la historia de la motocicleta, desde sus orígenes hasta hoy en día, con una representación de las principales marcas españolas.
Un museo vivo
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